viernes, 5 de junio de 2009

Como si no existiera noche, solo camina y canta.

No existe ser más libre que el pájaro… él no ama, en cada espacio verde encuentra su alimento, no conoce límites en las alturas, es dueño del aire, hacia donde mira encuentra un nido por si llega una tormenta y no depende de otros pájaros para volar. Solté una ceniza al viento y descubrí que padezco de peso, que estoy atado al piso, que carezco de libertad física. Cambié mi enfoque 180º y descubrí también, que yo estaba volando… había encontrado un pensamiento. Descubrí entonces que podía ser libre, y que en cada humano se encuentra la capacidad de alcanzar alturas inigualables, allá en el fondo, en lo oscuro y en lo claro, en la tormenta y en las praderas calmas, en lo más profundo de un mundo invisible e intangible en donde sólo se puede caminar, volar, nadar, correr si se quiere, pero de a uno a la vez. Entonces descubrí algo más, algo inevitable y desgarradoramente agradable, y es que entre tanto vuelo se precisa bajar, abrazar al mentor de nuestro viaje, besarla, mirarla, robar una palabra y volver. Luego, y con el arsenal de pensamientos en camino, el solitario vuelo en el que solo viaja uno a la vez, encuentra compañía. Ahora el viaje es más agradable. No busco un fin, lo único que pretendo es caminar hasta que caiga la noche.

1 comentario:

  1. me encanto javi, esta buenisimo, la verdad que esta muuuuy bueno, nose qe mas decirte, tq

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