Te hablo a ti porque no puedo hablarle a ella, porque no puedo hablar conmigo, porque no logro encontrar la lógica que el soliloquio otorga al desesperado. No encuentro salidas y golpeo cada puerta que encuentro con la desesperación de un animal encerrado en una botella, con las palabras más tristes o las más hermosas, con las melodías más ásperas y otoñales o las más liquidas y verdes. Dentro de este antiquísimo mecanismo que ningún hombre a descubierto, las horas saltan y se tiran en el pasto mientras un faro apunta al horizonte tratando de volver realidad las imágenes que ahora recorre como si de un álbum se tratara. Me he preguntado mil veces si fue la última vez, porque ni siquiera se si fue la primera, y lo único que he podido descubrir, es que ya pasada la primavera las flores de verano tienen otro sabor, otro olor, y nunca se verán igual. Supongo que fue distinto, supongo que las palabras y el calor derramado sobre las sabanas no fueron envano, y supongo que he depositado un tesoro en aquel lugar, porque no sería entendible para un alma, que después de tal salto no quedaran almenas los huesos que del primer ser que aterrizó de pecho sobre esas arenas sin explorar. Te hablo a ti entonces, porque se que desde el silencio emites tu voz, y porque se que puedo hablar conmigo, y con el viento, y con el silencio. Simplemente ha sido un intento por descorchar esa botella que ejerce presión sobre un corazón frágil y sensible. Tal vez te hable a ti por evitar hablarle a ella, por evitar saltar por la ventana dejando caer la sangre de mis heridas sobre su posible paz. Y será así, si fue mía volverá en el siglo de mañana, o tal vez más adelante.
Si pudiera no hablarte, escribiría una canción, simplente necesitaba llorar a solas.

que lindo javi, que afortunada tener a alguien que escriba tan lindas cosas, tq amigo
ResponderEliminar