Cuando un barco zarpa
Un corazón se queda
Su mente busca calma
Pero la lágrima no espera, y entra en guerra
La embarcación se lleva marcas
Rosas rojas, claveles blancos...
Manjares dibujados, intangibles, su primer pintura
La humedad y el calor del primer puerto
Nunca tan cómodo, tan libre
No habrá un puerto igual, una mano cuidadosa
Grabará mil palabras en sus tablones
Pero lejos, muy lejos del puerto
Y después... a la mar
Sin rumbo, sin velas y sin marineros
Lleno de estrellas y brújulas
Pero sin su puerto
A lo lejos, casi en otro paradero
Se entera y encalla…
Su muelle tiene otra carabera
Y ahora la abriga bajo su mantas... cuánto dolor, y yo que casi camino, y yo que casi revivo, malditos ojos, malditos oídos, maldito corazón...

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